La Alcadesa Barberá ha decidido tomar cartas en el asunto de la indumentaria femenina valenciana y ha pasado de las declaraciones donde dejaba ver su opinión a bajar a la arena, ponerse el traje de luces (nunca mejor dicho) y organizar una exposición sobre la evolución del traje femenino. Además se ha hecho acompañar por una de las más prestigiosas personalidades dentro de este mundo como es Victoria Liceras. Con esto posiblemente se pretenda zanjar la cuestión sobre los trajes oficiales y sus indumentaristas que durante años traen bastante polémica.
Pero a mi este planteamiento me suscita un debate mucho más interesante, y mi pregunta es ¿porqué tantas quejas año tras año sea quien sea el o la encargada de confeccionar los trajes?, ¿porqué mandamos a los leones a quien intenta hacer su trabajo lo mejor posible?, ¿porqué nos empeñamos en que las quejas vienen de las propias chicas, niñas y respectivas famílas?.
Lo que si que tengo claro y sin entrar en quién cose mejor o peor, o quién se ajusta más a la realidad, es que se trata de un negocio muy bien rentabilizado por unos y no tanto por otros, pero buscando siempre el beneficio profesional no el económico pues es evidente que el trabajo que se realiza es muy superior al costo del concurso al que se presentan.
Y ¿porqué se presentan si luego saben que van a estar en el disparadero?...simplemente por publicidad, por marketing y por ganas de estar en el candelero, a sabiendas de que van a ser criticados e incluso censurados. Y para los que carecen de memoria histórica, en estos tiempos yo propondría como antaño, que lo único que les regalaran a las cortes fuese la banda y los zapatos, punto pelota.
Porque no nos equivoquemos lo que queremos todos es que la mujer valenciana luzca lo más guapa que se pueda y dejémonos de inventos de evoluciones y pongamos manos a la obra.


Escribe un comentario