Uno que ya lleva bastantes años viendo y analizando el "universo fallero" se da cuenta de que si no pegas "la cabotá" y practicas el servilismo, no eres nadie...o no quieren que lo seas...o no vale la pena realmente serlo.

Porque equivocarnos lo hacemos todos, muchas veces a lo largo del día. La cosa cambia cuando se actúa con mala fe y con ganas de engañar y meter cizaña...lo peor de todo es que hay quien se lo creé y aplaude a este tipo de cánceres, garbanzos negros, estómagos agradecidos, que cada vez acrecentan su leyenda y la hacen más y más gigante por culpa de lo ignorantes que somos los demás.

Alguna vez podrán salir a la luz ciertos documentos que compromenten, que pueden resultar molestos, o que por otra parte hablan bien a las claras de la clase de persona a la que me refiero. No se trata de un ataque personal, se trata de años y años tratando de sacar a la luz, lo que otros han ocultado muy bien amparados por el protagonismo, cedido para ocupar algunas páginas de papel impreso. No hay derecho. Porque otros, trabajando como hormiguitas, con una labor más que destacable han quedado en el olvido, en el ostracismo, tan solo por defender la verdad.

No todo es maravilloso, pero tampoco todo es pésimo.

La verdadera impresión que da este tema, es que molesta que alguien diga lo que ve, lo que observa, lo que le entra por el ojo y lo que le llega al fallero de a pie. Sí, porque por mucho que hablen de "germanor" de "convivencia" de ayuda, desgraciadamente en las fallas hay clases. Desde los que se creen en poder de la absoluta verdad (muchas veces manipulado al gusto del benefactor que suelta los titos), hasta aquel que está ilusionado con las fallas utópicas en las que todos son iguales y todos tienen los mismos intereses...absolutamente mentira....y derechos.