Os voy a contar una historia amigos, una historia real, como la vida misma. La verdad es que salgo mal parado, pero me da igual, pues como reza el título del post...menudo peso me he quitado de encima. Y es que la vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida. Hoy ha sido uno de esos días en los que uno flipa en colorines, bueno ciertamente más que en colorínes a cuadros y aunque me he ganado un par de galletas por bocas la imagen que he visto hoy supera a la mejor serie de ciencia ficción.

Yo no se si la incauta que ha querido jugar con mi corazón se creé que yo soy gilipollas... y es que amiguetes uno está enfermo pero tonto aún no es.

Y mira por donde uno acompaña a un amigo para llevar unos instrumentos que hacían falta en el musical y ahí estaba con un chaval acarameladita, cuando por la mañana me mandaba mensajitos de te quiero mucho....tengo ganas de verte....en fin y lo peor es que lo ha negado todo delante de él. Al final el tiempo pone a cada uno en su sitio...yo por lo menos con la conciencia tranquila.