Nos conformamos con muy poco la verdad. Un ballet (excelente) y varias gotas del folcklore de nuestra ciudad fueron suficientes para dar colorido y vistosidad a una gala de elección de cortes que varió un poco en su estructura pero no en el contenido. Despedidas, lágrimas, emociones, sensaciones…por cierto y que no se me olvide…Javier Fernández es una persona como la copa de un pino, me precio de conocerlo y se que habrá obrado en consecuencia. Así que a quellos que le regaron los oídos con frases subidas de tono un cero…se puede protestar, no estar de acuerdo, pero cuando se pierden las formas realmente se pierde todo.

De la gala nos gustó sobremanera la salida de todas las protagonistas de la noche “camufladas” tras los abanicos y que a la orden de ya se descubrieron el rostro ante todos los asistentes produciendo una de las ovaciones más sonoras de la noche. No nos gustó el calor que hizo y es que el Pabellón está un poco obsoleto y sería importante comenzar a ejecutar una nueva remodelación con novedosas instalaciones que por lo menos nos hagan disfrutar y no sudar la gota gorda…abanicos, panfletos, folletos…todo era válido con tal de refrescarse…

Y en cuanto a las despedidas Gloria muy correcta, sembró un pequeño hilo de duda con sus agradecimientos..donde se dejó unos cuantos de los llamados “importantes. Cumplió con el guión y fue despedida con una gran ovación al igual que la pequeña Victoria…Dios Mío!!!! Fue largo su discurso, pero es una niña y era su momento. Nada que objetar.

Leemos en un diario, que hubo filtraciones…y es lógico…con tanto zascandil es normal que alguien meta la mano donde no debe y la “cague” con perdón. Hay mucho que pulir y D. Félix Crespo como experto en Derecho debería tomar cartas en el asunto. No por abrir un sobre, o enterarse de chismes, dimes y diretes e ir de bocazas, no se es más importante, al contrario siembra el desconciertoy lo que es peor…¿qué pasará por las mentes de las señoritas en ese momento?. Flipante…

Nos queda dar la enhorabuena a las elegidas, y ahora a esperar…solo queda un escalón.

Juanfran Barberá