Hay que ver las vueltas que da la vida, y las sorpresas que te dan. Estamos en un periplo lleno de sorpresas, donde el más mínimo detalle no escapa. Les cuento: no hace mucho, mantenía una conversación con un importante comunicador de las fallas. Serio, al grano, sin contemplaciones y por supuesto con rigor. Si he de ser sincero me conquistó con sus palabras, de verbo fácil, y me llevó al huerto con sus preguntas ante las que para bien o mal me mostré tal como soy. Me demostró en pocos minutos de charla y con pocas palabras pero elocuentes, que no estamos equivocados en los juicios que con frecuencia hemos emitido.

El tan polémico “marcaje” a los medios no iba tan desencaminado pues los corrillos, ganas de porculear y de fastidiar al “compañero” (siempre entre comillas) está a la orden del día. A nosotros por desgracia nos tocó vivir el vacío al que fuimos sometidos, pero es un tema que capeamos como pudimos, sobre todo con dignidad y con saber hacer y estar y disfrutando de cada momento que se nos brindó. Una experiencia interesante, más que nada para poner a cada uno en su sitio o por lo menos tenerlo definido y catalogado…”por sus actos los conoceréis”, sin duda una frase más que acertada. Jugar con la gente no es de recibo y menos manejar su dignidad profesional, y se os ve el plumero “amiguetes”. Lástima no corten a todos por el mismo rasero pero me gustaría veros por un agujerito cuando no es llegue cierta información o si os hiciesen un vacío como el que vosotros hacéis. Malement.

Es cierto que la prensa da poder, te abre puertas e incluso te hace conocer gente que vale la pena. Este fue el caso y nos sentimos gratamente recompensados con aquella conversación de lunes por la tarde.