Se acerca la noche con más connotaciones mágicas del año que anuncia la llegada del verano. San Juan, fiesta ancestral, pagana y popular, está a la vuelta de la esquina y el ayuntamiento de nuestra ciudad se prepara para albergar una gran cantidad de personas en las playas de nuestra ciudad organizando postas sanitarias, servicios de limpieza e incluso el raparto de la leña que será pasto de las llamas.

Se trata de una fiesta donde los más jóvenes adquieren un mayor protagonismo realizando sus hogueras y organizando cenas entorno al fuego purificador. A nadie le escapa que Valencia y sus habitantes son unos apasionados del fuego, que a la postre será el protagonista junto al agua de esta noche tan especial que se celebra en la madrugada entre los días 23 y 24 de este mes aunque no se trate de la noche más corta como muchos creen, sino que realmente es la del 20 al 21 de junio donde realmente se produce el solsticio de verano. Y entorno al fuego y el agua giraran rituales como los de purificación de pecados y malos recuerdos, o caminar por encima de las brasas para que se cumplan promesas.

Por supuesto que las comisiones falleras no podían ser menos y durante este fin de semana la mayoría adelantarán la fecha exacta y celebrarán sus particulares fiestas donde las hogueras realizadas artesanalmente por los miembros de la comisión, son el pretexto perfecto para celebrar un fin de semana de convivencia repleto de actos y actividades. Dentro de estos actos que suelen componer esta fiesta tan singular y mediterránea, destacan la plantà y quema de la hoguera, juegos con agua para los más pequeños y en tono más serio algunas de estas comisiones aprovechan para proclamar ante los falleros y barriada a sus falleras mayores. Tampoco pueden faltar las tradicionales verbenas que eso sí, por normativa municipal, a las tres de la mañana deberán cesar de sus ritmos y melodías si no quieren verse sancionadas. Normalmente y salvo raras excepciones, las hogueras que se plantan son de construcción artesanal, realizadas por los propios falleros de las comisiones con la ayuda en muchas ocasiones de los miembros de la comisión infantil. Se trata de un pretexto más para que las comisiones convivan y ofrezcan al barrio, muchas veces tan sufrido, un evento más en el que participar.