LA ESCURAETA
Desde la festividad de la Mare de Déu dels Desamparats celebrada como es tradicional el segundo domingo de mayo, y hasta el próximo domingo en que tendrá lugar la solemne procesión del Corpus por las calles de nuestra ciudad, resulta de visita obligada el mercadito que se instala como manda la tradición a los pies del Micalet, en la Plaza de la Reina.
Se trata de
Muchos son los dichos populares valencianos que hacen referencia al mes de mayo y la construcción de estos productos como “l´obra cuita pel maig dura mil anys” o “el canterer que no treballa per maig, no treballa en tot l´any”. Curiosos, turistas, y familias con sus niños de la mano visitan todos los años este mercado tradicional. Allí se alzan los tenderetes repletos de enseres, normalmente de barro cocido como cazuelas, tazas, vasos, botijos, morteros, las miniaturas para los juegos de los menudos y por supuesto la Campaneta de la Mare de Déu. Esta última constituye el producto estrella que causa furor entre los más peques: una campana de arcilla blanca con la imagen de la Virgen de los Desamparados impresa y con el mango rojo de madera.
Un nutrido número de personas, lo visita todos los días y allí apilados unos encima de otros se entremezclan y llaman la atención del visitante los diferentes enseres.
La utilidad de estos utensilios puede ser o desde fines puramente culinarios -donde sin duda los arroces saben mejor-, o simplemente decorativos donde platos o vasijas decoran las cocinas valencianas. Son muchos los compradores que visitan esta particular exposición y de distintos puntos de nuestra Comunidad que se acercan todos los años a comprar su cazuela, o como nos cuenta José Terol de Moncada “soy asiduo, y todos los años compramos morteros para hacer all i oli. Lo reparto entre mis hermanos y cada año los cambiamos. Tengo una auténtica colección de tamaños y colores”.
La lástima es que junto a estos utensilios se entremezclan abanicos, camisetas o llaveros que nada tienen que ver con lo que dicta
