El que me conozca sabe que mis colores son los del Valencia C.F. y que sufro con las derrotas de mi equipo. Pues bien el sábado, decidido, encaminé mis pasos hacia el coliseo granota, impulsado por el morbo que depara siempre el derbi de la capital.
Un ambiente festivo que fue empañado por los de siempre ( qué pena me dan) y que encima son de mi equipo, bueno, realmente es lo que dicen ellos porque a mi particularmente no me representan.
El Levante mereció la victoria y desde aquí mi enhorabuena. Lo que no acepto fue la actitud y neptitud de los jugadores de mi equipo que rozaron e hicieron el reidículo por momentos, asumidos en el caos y desesperación del que se cree superior y se ve barrido por el a priori inferior rival.
Muy mal Valencia y muy mal aquellos que con el 4-1 comenzaron a desfilar abandonando al equipo y produciendo la mofa y la befa de la hinchada rival. Vergüenza sentí, de verdad.
Así que habrá que espavilar porque con actuaciones como las del sábado nos quitáis la poca ilusión que nos queda habiendo dejado escapar una liga que por poco que se hubiese hecho fuera de casa era de color blanquinegra y ahora tenemos que aguantar carros y carretas de los medios de la capital.
Enhorabuena Levante.


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