La tarde era soleada y el calor apretaba hasta el punto que el sudor florecía por los rostros de los viandantes y los abanicos lucían en mano de las mujeres aliviando ligeramente el sofoco de una tarde de estío total.

El asfalto sufría y de él emanaba la humedad propia de la capital donde la arena y la murta lo cubrían a especie de manto procesional. La gente paseaba, se fotografiaba, comentaba, mientras hacía tiempo esperando el paso de la procesión.
Una procesión la del Corpus que bajo mi punto de vista es la procesión de los contrastes, pues igual hace brotar una sonrisa que te invade la seriedad al paso de la Custodia ( esa que en un medio radiofónico que emite los jueves por la nocheno sabían ni lo que era).
Nosubicamos en la calle de La Bolsería donde el coro instalado en la plaza del Tossal hacía las delicias de los asistentes. Allí pudimos ver a un Manolo Niza sentado, junto con los suyos, sonriente, bullicioso, amable, saludando a todos los que se acercaban a él ( nos alegramos) y también a un Santiago Ruiz aropado por su gente justo en la confluencia con la calle Moro Zeit ( un abrazo compañero).
La llegada de las monturas de Gala de la Polcía anunciaba el comienzo del acto procesional y poco a poco ante la mirada de los asistentes comenzaban a defilar los personajes del Antiguo testamento donde pudimor a un Julio Tormo excelso como San Miguel o un Abuelo Colomet muy aplaudido por el público.

Els blanquets, el Arca de la Alianza, e Altar del Sacrificio, precedían al personaje de Josué que hacía brotar los aplausos de los espectadores cada vez que hacía la acción de parar el sol. También pudimos ver a nuestras Falleras Mayores de Valencia ataviadas para la ocasión y arropadas en todo momento por los miembros de la Asociació d´Amics del Corpus.

El Ángel Custodio y los Heraldos de la Ciudad precedían a nuestra Real Señera que bajo los acordes de la Marcha de la Ciudad y acompañada por los compases de las obras interpretadas por la Banda Municipal con D. Pablo Sánchez Torrella al mando desfilaba majestuosa, grandiosa, imponente, señorial bajo la atenta mirada de los allí presentes y arrancando los aplausos del pueblo valenciano como símbolo nuestro que es y que nos auspícia baja sus colores a todos por diferentes que seamos.

San Cristóbal lucía esplendoroso junto con la figura realizada que aparecía con toda su grandiosidad en su antrada por Bolsería. No podía faltar la Escolanía de la Virgen con sus voces dulces y melodiosas que empapaban al oido de sensibilidad. Unos Cirialots agotados, exaustos y agotados, hacían un esfuerzo supremo para seguir el recorrido pues el peso de los cirios es realmente exagerado.
Asociaciones, autoridades eclesiásticas , Jurats de San vicent, Orden del Puig, daban paso a la Custodia custodiada ( valga la redundancia) por los mancebos. El paso por Bolsería es espectacular, hace que el corazón se te encoja, el bello crezca de punta rápidamente y la emoción se apodere de todos. Tras ella el baó de multitudes ( como no) se lo llevaron nuestros políticos y el ejército representado con su banda de música y una escuadra para la ocasión.

Numerosos personajes del mundo de la fiesta se dieron cita para encarnar los personajes que dan vida a esta procesión como Amparo Peris, el ya mencionado Julio Tormo, Armando Serra, Alberto Martí, Donis Martín, Rafael Ferraro, Juanjo García y más que seguro me dejo en el tintero.
Destacable la numerosa participación de la gente joven y por poner algún pero en el desatino que se tiene a la hora de dar el personaje ( por ejemplo Sansón) y algunos trajes que junto a las pelucas ya van solos por la ciudad de Valencia ( Los Reyes Magos).
Los parones tampoco favorecieron a una procesión cargada de simbolismos que hace una vez más que la gente salga a la calle y sea partícipe de la tradición que unida al respeto y al fervor hacen de esta procesión una de las mejores del mundo.