Cual ha sido mi sorpresa al ver que no hace mucho tiempo, cuestión de días diría yo, me llama una amiga y me comenta que le han censurado un artículo que mandó a una página de internet referente a una ex fallera mayor infantil.
Me indica mi amiga que los modos han sido los correctos y que se han tomado incluso la molestia de contestarles a su mail.... pero la han censurado.
Decir la verdad duele, pero estar en posesión de la falsa verdad es rastrero.
Mi amiga me comentó que todas sus afirmaciones eran ciertas, que posiblemente se pasó en las formas pero el fondo era totalmente verídico.
Pues bien, la censura llegó y su artículo desapareció....para siempre.
En la vida actual se propugna como uno de los valores fundamentales la libertad de expresión y esta ha sido coartada por decir la verdad, que a veces duele.
Desde que nací me enseñaron a mamar el espíritu fallero que ha presidido la vida familiar de todos los componentes de mi casa.
Puedo decir que me siento fallero y que amo a mi ciudad Valencia y sus fiestas en general, pero especialmente la que representa ese gran colectivo dispuesto a sacrificarse todo un año para ver recompensada su labor plantando en la calle un monumento lo más digno posible para orgullo del fallero de la comisión.
No me siento partícipe del chismorreo fácil y la berborrea que últimamente circunda los grupos de intelectuales de la fiesta que lo que hacen es descreditarse a sí mismos. La fiesta fallera es por y para todos sin excepción y no exclusiva de poseedores de la en teoría verdad verdadera y permítaseme la redundancia.
NO me gusta que se aprovechen de los falleros, la información tiene que estar contrastada y no soltar brabuconadas.....
Muchas veces no me siento partícipe de este circo, pero al fin y al cabo es mi fiesta,la tradición de mi pueblo y estoy dispuesto a defenderla.