Se celebró la Cabalgata del Ninot Infantil, pese a que el tiempo amenazaba lluvia y las predicciones meteorológicas no eran muy alagüeñas. Pero se celebró, a pesar de que a falta de cuatro comisiones por desfilar la lluvia hizo acto de presencia y paraguas y chubasqueros adronaban las gradas que por otra parte, estaban repletas de gente.
Todo hacía presagiar que se vería una buena cabalgata y ciertamente, la seriedad y la profesionalidad con la que las trece comisiones trataron sus temas escogidos es digna de mención. Pero que nadie se equivoque, que los grandes triunfadores de la noche no es la comisión d Dr. Gil y Morte – Vila Barberá o Duque de Gaeta – Pobla de Farnals no!!
Los que realmente triunfaron fueron los niños que no hacen más que lo que los mayores les dictan y vaya que si lo hacen bien, con seriedad, pero a la vez alegría, representando los papeles que se les dan y por supuesto desfilando con muchísima dignidad. Lástima que muchos de los guiones no estén a la altura, o que no se sepa representar bien la idea preconcebida.
Por supuesto que la labor de todas las comisiones en pro de los infantiles es digna de alabanza, pero lo que sí que pediría es un mayor respeto al público asistente.
Por ejemplo: en la cabalgata vimos embarazadas, tampones, compresas, incluso niños cantando la canción del alcohol...si ya lo se que en un contexto determinado, pero no todo el público asistente tiene la posibilidad de estar en las gradas de la Plaza del Ayuntamiento y poder escuchar la lectura de los diferentes guiones, a veces indescifrables.
Ahora bien, a los niños un diez, no me cansaré de repetirlo y de destacar con la soltura, viveza y picardía con la que desfilaron por las calles de nuestra ciudad.
Y en cuanto a los premios, no entiendo como las comisiones que más trataron el tema “fallero” se fueron o al furgón de cola o como Duque de Gaeta o Albacete Marva, pagaron su crítica a Junta, sobre todo los segundos. Si hablamos de Cabalgata “del ninot” hablemos de fallas, hablemos de fiestas, y dejemos ya de un lado cuentecitos y desfiles de caramelitos que al fin y a la postre, parece ser que es lo que gusta.
Yo personalmente retiraría el premio de vestuario, ya que para un carnaval me parece perfecto, pero una cabalgata en la que hay una mínima subvención un premio de vestuario me parace un tanto ridículo. Instaruremos de nuevo las carrozas, démosle a los maestros carroceros un nuevo aliciente y no los mandemos a los leones en pro de un vestuario que a fin de cuentas no va a ningún sitio.
Puedo decir que primó a la hora de dar los premios, “la bonicor”, antes que el contenido. Un nuevo lío con los jurados y ya van...
PD: EN UNA CABALGATA INFANTIL ES INCONCEBIBLE QUE LOS MAYORES TENGAN MAYOR PROTAGONISMO QUE LOS MISMOS NIÑOS
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